LA GUERRA POR DENTRO

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¡Oímos hablar, a menudo, de las guerras, por las noticias, pero no es lo mismo! En esta película, entras dentro de uno de esos conflictos y te conciencias de cómo el dolor, el miedo, la injusticia, pueden llegar a desgarrar la vida de tantas personas. El director aprovecha mucho los sonidos, para expresar los diferentes ángulos de este auténtico drama. Suenan balazos furtivos, bombas estridentes, objetos que son utilizados en la cocina, pasos extraños que atemorizan en alguna vivienda abandonada.

De una página de internet, cito: "De todas las guerras provocadas por la intervención occidental, la de Siria es la que todavía perdura y no tiene visos de acabar hasta que todo el país sea una ruina humeante. Los siete años de agónico conflicto entre el régimen sirio y la variopinta oposición, que muchas veces hacía bueno al dictador Al Asad (las oscuras andanzas de ese califato del ISIS que golpea el norte de África y también Europa y ahora está, afortunadamente, en horas bajas), arrojan un saldo de muertos superior que la devastadora invasión del Trío de las Azores de Irak. La injerencia rusa, iraní y la turca, que se emplea a fondo contra los insurgentes kurdos, complica mucho más el panorama. En este caos sitúa el belga Philippe Van Leeuw (Bruselas, 1954) su dramática histórica tras haber tratado otro conflicto sangriento, el de Ruanda, en El día que Dios se fue de viaje. En Siria tampoco está". ¡Por supuesto, nosotros no compartimos esta última afirmación!

Aparecen representados diferentes comportamientos en los personajes: está, el adulto reflexivo al que parece costarle, mantener firme la esperanza. Un "alma mater", que sustenta a todos, con gran vigor y corage. Siempre dispuesta a seguir y a dar indicaciones, para ayudar a todos a no sucumbir derrotados. Una joven pareja de enamorados, que son un verdadero contrapunto del tremendo dolor que sufren; unos niños que sufren en silencio, verdaderos símbolos de inocencia en medio de este cruel escenario. Y unos jóvenes esposos, con un bebé, intentando escapar.

El ambiente de la casa donde están refugiados, refleja un entorno familiar muy sencillo. Todo está ambientado con objetos comunes, que podemos encontrar en cualquier sitio. Esto ayuda -creo- a identificarse y a hacernos reflexionar sobre cómo contribuímos nosotros a solucionar dramas semejantes, desde nuestros propios hogares tan cerca y tan lejos de ellos. No es casual, entonces, que el título original de este film sea: "Una familia siria".Estoy de acuerdo con los que piensan que "podría ser muy bien un documental sobre la vida cotidiana bajo la guerra en una ciudad siria cualquiera devastada por los bombardeos aéreos y los francotiradores".

Las alusiones a la dimensión religiosa, son pocas y muy insinuadas, pero bastante significativas. Se expresan algunos, coloquiales y escuetos: "que Dios nos ayude"; un intento de gesto orante con las manos, rápidamente interrumpido y algunos objetos devotos de religiosidad hinduísta. Cómo han expresado figuras relevantes del cristianismo: "los cristianos no podemos estar a un lado limitándonos sólo a mirar lo que pasa" (...) el pueblo sirio está siendo martirizado por la guerra (...) hacemos un apremiante llamamiento por la situación “inhumana” que están viviendo miles de víctimas civiles, niños, mujeres y ancianos: “la gente no puede conseguir comida y todo esto es inhumano”.

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